El Colegio Cristo Rey de Villa Urquiza continúa consolidando sus propuestas pedagógicas de vanguardia a través del English Concert, un proyecto institucional que es una tradición hace varios años y que transforma el aprendizaje de la lengua inglesa en una experiencia artística, colectiva y vivencial.
Esta iniciativa busca que los alumnos utilicen el idioma extranjero de una manera natural y significativa, empleando el arte escénico como el vehículo principal para el desarrollo de competencias cognitivas y socioemocionales.
El proyecto pone el foco en el desarrollo de capacidades clave y la alfabetización integral, y responde de forma directa a las metas fijadas para el Segundo Ciclo de la escuela primaria. En esta etapa, los estudiantes expanden sus prácticas sociales del lenguaje mediante la oralidad. El English Concert se convierte así en el escenario ideal para cumplir esto: los alumnos trabajan intensamente la pronunciación, la entonación y la expresión oral a través de la música y el canto, permitiéndoles apropiarse del inglés desde la fonética y el uso activo de la palabra en contextos lúdicos y teatrales.
El verdadero motor del English Concert radica en sus objetivos comunitarios y humanos. El proyecto está diseñado como un espacio propicio para explorar las emociones, ponerse en el lugar del otro y fomentar la solidaridad en el día a día. A través de la preparación de las escenas, el canto y el baile, se estimulan los buenos hábitos y una comunicación fluida entre pares. En definitiva, la iniciativa demuestra que aprender un nuevo idioma no es un proceso puramente individual; es una construcción colectiva donde cada estudiante contribuye al aprendizaje propio y del otro, reforzando el compañerismo y el trabajo en equipo que distinguen a nuestra comunidad educativa.
Más allá del plano estrictamente lingüístico, esta propuesta cobra vida al entrelazarse directamente con el perfil del estudiante que promueve el Colegio Cristo Rey Villa Urquiza desde su propuesta fundacional. La institución concibe al alumno como un protagonista activo de su propio crecimiento, destacando rasgos esenciales como la creatividad, la sensibilidad artística y el espíritu cooperador. Al subirse al escenario y formar parte de una producción coral y coreográfica, los chicos potencian su capacidad de expresión original, enriquecen su espíritu y aprenden el valor de la constancia y el esfuerzo compartido.